viernes, 7 de marzo de 2014

20 momentos de estos 20 años de Pep Bruno


El narrador Pep Bruno comparte 20 momentos de sus 20 años como narrador oral en este artículo. Recuerda cuando contó por primera vez, su formación y aprendizaje, su primera sesión como profesional (cobrar por contar), los maratones, sus sesiones fuera de Guadalajara y muchas anécdotas. Una vida abrazado al cuento.

1. Sin pensar en ello ponerse a contar. Sin lugar a dudas el primero de los momentos fundamentales de estos 20 años abrazado al cuento fue aquella noche del 4 de febrero de 1994 en la que la Biblioteca Pública del Estado en Guadalajara abrió sus puertas para que la gente fuera a contar y escuchar cuentos. Ir allí a pesar de las dificultades (quedaba a una hora de casa, andando, tan tarde, con tanto frío, sin saber muy bien a qué íbamos) y quedar atrapado por los cuentos fue algo, sencillamente, increíble. Todavía hoy me pregunto cómo fue que sucedió. Contar en aquel Viernes de los Cuentos primero fue el inicio de un largo camino en el que, durante muchos años, estuve acompañado por la gente del SLIJGu con Blanca Calvo a la cabeza, con ellos aprendí mucho y participé intensamente en la organización del Maratón.
2. Formándome y formándome. Quizás pueda parecer raro, pero un momento fundamental de mis años de cuentos fue el día en el que Mariaje, mi compañera ya por aquel entonces, consiguió una interinidad por dos años y resultó que, de pronto, ganaba ella sola el doble de lo que habíamos estado ganando juntos. En ese momento me dijo que esa era mi oportunidad, si quería probar y estudiar Filología Hispánica podía dedicar al menos los dos siguientes años. Saber que esto era una puesta a todo o nada creo que fue lo que me hizo superar los huesos de la carrera (pensando que yo venía de ciencias puras, asignaturas como historia de la lengua, latín o griego no me resultaban especialmente sencillas). Filología era mi carrera, allí leí obras imprescindibles para mi formación como cuentista, encontré recopilaciones de cuentos fabulosas y conocí mejor mi herramienta de trabajo, la lengua.
3. Café y charla con Estrella (y más formación). Conocer a Estrella y disfrutar de su compañía durante mi proceso de formación y aprendizaje que hoy continúa. Ella es la primera de muchos maestros de los que no he dejado de aprender: leyendo sus artículos y libros, compartiendo lecturas y repertorios, disfrutando de su trabajo de cocina o en escena, charlando con ellos... Un momento que recuerdo con especial cariño es cuando preparamos juntos una sesión de cuentos para institutos que estrenamos en Pastrana: trabajar directamente con ella fue uno de los mejores aprendizajes que he tenido nunca.
Muchos otros compañeros, colegas y amigos han sido y son, directa o indirectamente, maestros míos: sigo aprendiendo cuando les veo contar, converso con ellos, leo sus reflexiones.

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