jueves, 24 de julio de 2014

Ana Alcolea: "Cuando algo me emociona, sé que tengo que escribir sobre eso"


Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) es licenciada en Filología Hispánica y diplomada en Filología Inglesa. Desde 1986 es profesora de Secundaria. Ha publicado ediciones didácticas de obras de teatro y numerosos artículos sobre la enseñanza de Lengua y Literatura. En 2009 apareció su primera novela para adultos, 'Bajo el león de San Marcos' y ha publicado las novelas juveniles 'El medallón perdido', 'El retrato de Carlota', 'Donde aprenden a volar las gaviotas' y 'El bosque de los árboles muertos'. Con su obra 'La noche más oscura' ganó el VIII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil. Su nuevo libro se titula 'El secreto del Galeón'.

-Profesora de Literatura y Lengua durante más de veinticinco años, ¿fue el amor por la literatura lo que te llevó a escribir la primera novela? 

-Siempre hubo amor por la literatura. Pero de jovencita no pensé que fuera a dedicarme a escribir. Cuando era pequeña y adolescente, todos los escritores, o estaban muertos o nos parecían seres de otro planeta, así que no me atrevía a pensar siquiera la posibilidad de ser escritora. Me hice profesora de Lengua y Literatura y escribí ediciones didácticas de obras de teatro, artículos de investigación sobre mitos y temas literarios. Pero no fue hasta 1999 cuando empecé  a escribir una novela. Y fue meses después de la muerte de una persona a la que quería mucho. Se fue de improviso y muy lejos, y quise escribir algo que tuviera que ver con él, con mi primo, y que fuera mi regalo a su memoria. Lo que no podía suponer entonces es que aquella novela se iba a convertir casi en un clásico de la literatura para jóvenes. Me refiero a 'El medallón perdido', que publicó Anaya en 2001, y que lleva ya 21 ediciones.
 
-Generalmente todos los autores tienen sus “rarezas” o “manías” a la hora de escribir, ¿es este tu caso?
 
-No sé si son manías o rarezas. Pero cuando empiezo a escribir no sé lo que va a ocurrir con mis personajes. Los dejo que me vayan llevando. Me parece que una novela es como la vida, de la que sabemos que va a terminar, pero no sabemos ni cómo ni cuándo, ni qué es lo que nos va a ir ocurriendo. Y desde luego, intento escribir con música de fondo, ópera. No es que me inspire más, pero me ayuda a concentrarme. Y me carga de energía. Es como una corriente que pasa a mi cerebro, y de él a mis dedos. Puccini, Verdi, Wagner, Bellini, Massenet…. Los necesito para escribir.
 

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