domingo, 6 de julio de 2014

El ilustrador Katsumi Komagata deslumbra e inspira a los asistentes a IlustraTour 2014


Uno de los nombres propios que se quedará en la memoria de los participantes de IlustraTour 2014 será, sin duda, el de Katsumi Komagata. Con las actividades y los “juegos” de su taller aún en la retina, lo vimos aparecer en el escenario del LAVA, para impartir su charla, denominada “Los libros nacieron”, y lo que consiguió fue que esos libros, sus libros, nacieran en nosotros, y nos sintiéramos partícipes de ellos. Los hizo nuestros…
Aunque en realidad sus libros iban naciendo al mismo tiempo que su hija iba creciendo, tal y como nos contó desde el principio. Y fue en esta charla cuando descubrimos qué hacía una especie de mesa alta fabricada con palés y con dos focos mirando hacia ella. Sus manos y sus pequeños libros (por el formato, claro), se hicieron grandes en la pantalla de IlustraTour 2014. En esa pantalla fuimos viendo un desfile de sus desplegables, esos en los que, a partir de una forma sencilla, un triángulo por ejemplo, se desenreda toda una historia visual que a nadie deja indiferente.
Las formas, los números, los colores, … Todo elementos sencillos que junto a otros elementos sencillos, se convierten en algo increíble para los sentidos. Y con los sentidos disfrutamos viendo a Katsumi Komagata hacer un repaso por esos libros que habían ido creciendo junto a su hija, que es la que había interactuado con ellos, y la que había servido de guía a este ilustrador para ir mejorándolos.
“El papel es muy importante”, aseguró Komagata. “Utilizo muchas variedades de papel para los trabajos que hago para niños. Uso muchas veces el ordenador, pero está bien hacer estas cosas con papel”. Y la importancia que le da al papel se deduce también del movimiento de sus manos, ese que nosotros íbamos viendo en la pantalla. Parecen unas manos orquestadas. Se ve en esos movimientos, en cómo coge el libro, cómo lo coloca en la mesa, cómo lo gira, como se prepara para abrirlo, cómo va desplegando sus sorpresas… Llegas a apreciar hasta la escasa presión que ejerce sobre ese papel al que da tanta importancia cuando lo tiene entre los dedos… Aplausos.
Su hija ahora tiene ya 25 años, y asegura que no puede seguir haciendo libros para ella. Es entonces cuando dice aquello de: “los libros envejecen como nosotros”. Aplausos.
Nos muestra entonces sus primeros libros para niños ciegos. “Necesitamos hacer partícipes a las personas ciegas de la creación de estos libros”, y es cuando volvemos a pensar en sus manos sobre esos libros, y en las manos de tantos niños ciegos que habrán podido disfrutar de un libro como este. Aplausos.
Y aparece en escena, en esa pantalla que aumenta la realidad que Katsumi tiene entre sus manos, un libro con una historia maravillosa. Se abre el libro, y justo donde las dos páginas se unen, en el centro claro, aparece una especie de agujerito en relieve, una semilla, dice Komgata. Al pasar la página, la semilla va creciendo, y acaba apareciendo un árbol, sí, un árbol que nace en esa intersección entre las dos páginas de un libro abierto. Es pop-up. Y cada vez que pasamos página, pasa una estación, pasa el tiempo, y las hojas del árbol cambian de color o desaparecen. El árbol acaba desapareciendo, pero aparece una nueva semilla… Aplausos.
Katsumi Komagata nos muestra su trabajo en un hospital, sus ilustraciones acaban siendo los símbolos que indican desde dónde está el baño hasta lo que son las diferentes salas. Es la señalítica del hospital. También creó pequeños libros, muy pequeños, “para que se pudieran meter en el bolsillo del  médico o de la enfermera”, dice Komagata. Pero esos dibujos de animales que hay en el libro, cobran vida también en las paredes del hospital. Aplausos, muchos aplausos.
Nos damos una vuelta por una de sus exposiciones: “Zoológico aéreo”. Nos muestra imágenes de esta exposición en México, y más tarde nos dirá que fue una muestra itinerante que estuvo en muchos más lugares. La charla llega a su fin, y el público se ha emocionado, con sus libros, con su personalidad, con su manera de contar las cosas, y yo, con el modo que tiene de acunar sus libros. Aplausos. Muchos aplausos. Más aplausos. Público en pie. Aplausos.


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