jueves, 24 de julio de 2014

Leire Salaberría y “Chismorreo”: “El tema del libro me daba pie a crear historias paralelas con las que jugar y salir de la simple descripción. Por eso utilicé los bocadillos y para hacer el libro más sonoro, con más ruido, que se sintiera el chismorreo de la gente”


Chismorreo era una ciudad donde sus habitantes no paraban de hablar, y donde reinaba la confusión y el ruido. A nadie preocupaba eso, excepto a Bartolo, que jamás había pronunciado una sola palabra en su vida. Pero él tenía una singular capacidad: sabía escuchar. El día que Bartolo encontró una caracola todo cambió.
Así nos presenta la editorial Edelvives este precioso libro, titulado “Chismorreo”, y detrás del cual están las palabras de Pepe Maestro y las ilustraciones de Leire Salaberría. Como nosotros ya sabéis hacia dónde tiramos siempre, hemos querido acercarnos a este proyecto desde el trabajo de esta ilustradora, con la que hemos charlado.
¿Cómo nació este proyecto? “Me llamaron desde Edelvives diciendo que tenían un texto para mi. Así comenzó todo”.
¿Qué te pareció el texto de Pepe Maestro la primera vez que lo leíste? “Me gusta mucho la forma de escribir de Pepe Maestro. Me sorprendió y me enganchó ya la primera vez que lo leí. Usa mucho el humor, pero con una mirada muy poética y fantástica, y nos regala un mensaje muy importante. Aprender a escuchar”.
¿Con qué técnica trabajaste estas ilustraciones? “Lápices de colores. Tenía muy poco tiempo para hacer el proyecto y eso requería usar una técnica rápida. También me apetecía cambiar del collage y del acrílico.”
¿Hiciste algo nuevo respecto a otros proyectos? “Era la primera vez que ilustraba un texto tan largo, una novela infantil, y me salía del formato álbum para los más pequeños. Fue una forma diferente de enfocar el proyecto. La composición de la maqueta estaba bastante marcada por el volumen del texto, y esto pedía jugar con el blanco de página. Me gusta mucho cambiar de formato, y hacer cosas diferentes, tener nuevos retos. Es más emocionante a la hora de trabajar.
Al realizar los bocadillos en los personajes, al final acabas aportando más “texto” a la historia, ¿no? “El tema del libro me daba pie a crear historias paralelas con las que jugar y salir de la simple descripción. Por eso utilicé los bocadillos y para hacer el libro más sonoro, con más ruido, que se sintiera el chismorreo de la gente. Por otro lado opté por darle vida a un personaje que solo se menciona en forma de metáfora al principio del cuento y darle vida durante toda la historia, el gigante invisible. Al final acaba teniendo tanta importancia como Bartolo en la narración de las imágenes. Que los editores te dejen total libertad para contar tu propia visión de la historia sin cortarte las alas es todo un lujo.”
A la hora de crear muchos personajes, ¿te inspiras en gente real? ¿Con la que te sueles cruzar? “Soy muy curiosa y me fijo mucho en todo lo que me rodea. En las caras, gestos, conversaciones, lugares… supongo que van dejando un poso. De pequeña, en el cole, me dedicaba a hacer garabatos con el lápiz encima de la mesa mientras los profesores daban sus explicaciones, aunque luego me llevara la bronca merecida. La mayoría de las veces eran caras de personas interpretadas de mil maneras diferentes. Aquella forma de dibujar, casi autómata, ha ido haciendo mella en mí y todos estos recursos están ahora en mi biblioteca mental, en mi imaginario.”



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