jueves, 7 de agosto de 2014

Irene Lucas: "El oficio de editor está envuelto de un halo algo mágico"


Irene Lucas nació en Barcelona en 1974. Apasionada de la literatura en cualquiera de sus géneros, cursó las carreras de Filología Inglesa y Dramaturgia, para luego especializarse, con sendos másters, en Traducción y Edición. Editora de los sellos Destino y Noguer (Grupo Planeta) desde 2010, dedica la mayor parte de su tiempo disfrutando de la lectura de los manuscritos que tanto agencias o escritores le envían para publicar. 

- ¿Cómo definirías el oficio de editor?
- El oficio de editor está envuelto de un halo algo mágico, dices que eres editor/a y la gente piensa que tienes un trabajo maravilloso, porque antes el oficio de editor era más artesano, se centraba más en trabajar y pulir el texto y en la complicidad con el autor. Ahora, los editores que amamos leer y la literatura, seguimos mimando esa parte de la edición todo lo que podemos, pero hay otra parte muy importante en nuestro oficio: la rentabilidad. Y eso significa no sólo enamorarte de una obra y no cejar hasta publicarla (seguir todo el proceso: contratarla, traducirla si es el caso, corregirla, planear maqueta y cubierta, definir campaña de promoción…), significa también conocer el mercado, las tendencias y modas… para conseguir publicar también cosas que gocen de éxito comercial y que te permitan seguir trabajando en lo que te gusta.Aun así, para mí mi oficio es… ¡el más bonito del mundo! Pasan los días y los años y nunca NUNCA me da pereza, al despertarme por las mañanas, ir a trabajar.
 
- Basándote en tu amplia experiencia en el mundo editorial, ¿cómo se detecta la magia que puede contener un libro para decidir si se publica o no?
- No hay fórmulas perfectas, si no no se necesitarían editores, sólo aplicar una fórmula matemática para que seleccionara las obras cuya calidad literaria y/o comercial fuera sinónimo de éxito. Así que yo, como editora, me rijo por una norma: que la obra me conmueva / suscite mi interés. Si empiezo un manuscrito y tras algunas páginas podría dejar la lectura sin que mi curiosidad por el qué sucede se remueva ni un poquito, ese libro no es para mí. Pero si es una obra que logra intrigarme, o sobre todo, emocionarme, tengo claro que me interesa publicarla. La voz narrativa es muy importante en este aspecto: te llega o no te llega, consigue implicarte en la historia, empatizar con los personajes, o no.


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