lunes, 18 de agosto de 2014

Moratha y Luis Majarena. Viaje al corazón de la mina


El cómic vive un buen momento. Casi todo se asimila mejor con dibujos, dinámicos y divertidos, y textos breves en un tebeo. Eso parecen pensar Luis Majarena, guionista y documentalista, y Moratha, dibujante, ambos darocenses. Majarena ha pasado de escribir artículos sesudos de divulgación histórica a realizar guiones de novela gráfica. Moratha, que ha creado personajes como el Porrero medieval, que ha hecho trabajos sobre Goya o Van Gogh o el tebeo ‘El Compromiso de Caspe’, lleva «más de 20 años dibujado mañana, tarde y noche», como le gusta decir. Ahora se han vuelto a reunir, no solo en las tertulias de su villa medieval, sino alrededor de un proyecto: ‘Mina romana. Cueva del Hierro’, que propone un viaje al corazón de esa gruta que está ubicada en el pequeño pueblo conquense de apenas 50 habitantes. 

El cómic tiene algo de viaje en el tiempo y es un homenaje, lleno de guiños de humor y picardía, a los guías turísticos. El de aquí posee un don: sabe fabular, enriquece sus historias con una atmósfera de cuento y cierra sus ficciones con un desenlace inesperado o sencillamente con una pregunta. Así, los turistas o viajeros, que pueden llevar un perro llamado Tigretón o estar inmersos en una relación de noviazgo o coqueteo amoroso, se quedan un tanto perplejos. Ese es el ardid que usa el guía turístico de este cómic, que les presenta a los espeleólogos, les muestra las estalactitas, mientras desgrana múltiples historias en el interior de una gruta de más de 200 metros, por la que han pasado 200.000 personas en los últimos años.


Humor y color
El dibujante y humorista Moratha señala: «La idea salió del alcalde del pueblo, que también es uno de los promotores que hicieron de esa mina un lugar turístico. Estuvo en Soria y compró un cómic anterior nuestro: el de ‘Thurrakos’. Le gustó, le pareció que este método era una buena manera de promover la mina y nos encargó nuestro tebeo». ‘Thurrakos’ (Cornoque, 2012) era una historia de celtíberos que firmaron Morata y Majarena tras visitar Mara y Numancia y trabajar a lo largo de seis meses. El investigador Alex Hernaiz dice, a modo de prólogo, que la idea les rondaba por la cabeza desde que en el año 2000 «visitamos el Museo de la Minería de la Unión y allí nos hicimos como un ejemplar de un pequeño tebeo de cuatro páginas que resumía por orden cronológico la historia del pueblo y sus minas». Moratha ha hecho muchas más páginas que cuatro con su chispeante sentido del humor y su buen gusto por el color. Una pareja de turistas, más seria, exclama poco antes de entrar en la cueva: «Ahí tengo apuntadas más de mil preguntas para hacerle al guía».

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