jueves, 11 de septiembre de 2014

Roger Olmos y “¡Sígueme!”: “Ofrecía un personaje excelente para ilustrar (un elefante gordinflón y tímido) y unos escenarios de lo más surrealistas. Son ingredientes de lo más llamativos para un ilustrador”


“Un elefante gris con lunares morados, que vive en una selva, se enamora de una hormiga negra con cintura de avispa. Su amor es correspondido, pero para estar juntos tendrán que recorrer un largo camino. La hormiga invita al elefante a que la siga y el elefante no se lo piensa dos veces. Ni corto ni perezoso, el elefante recorre un sendero rodeado de árboles, se mete hasta el fondo de una cesta de costura, nada dentro de una botella de agua…”
“Después de mucho andar, el elefante y la hormiga se encuentran y disfrutan de su amor. ¡Un amor con cintura de avispa y lunares morados… que no tiene nada de raro!” Así nos esboza la editorial OQO “¡Sígueme! (una historia de amor que no tiene nada de raro)”. Una historia deJosé Campanari que ilustra Roger Olmos, con quien hemos hablado de este trabajo que realizó hace ya unos años.
¿Cómo nació este proyecto? “A mi me llamaron de OQO editora y me propusieron este texto de Campa, al que todavía no conocía, me encantó desde su primera lectura, ya que ofrecía un personaje excelente para ilustrar (un elefante gordinflón y tímido) y unos escenarios de lo más surrealistas, y eso son ingredientes de lo más llamativos para un ilustrador. El origen de la historia casi mejor que se lo preguntes a Campa, es una historia real basada en una experiencia de su vida bastante importante”.
¿Qué pensaste la primera vez que leíste la historia de Campanari? ¿Que no tenía nada raro…? “Al contrario, al principio me pareció una fábula muy original y rocambolesca, cada página era un mundo distinto. Cuando me explicó el origen de la historia, todo lo raro que pensé al principio se desvaneció, y entendí cada una de las partes que explicaba”.
Desde fuera parece un libro divertido, ¿fue divertido el proceso de creación? “Mucho, al ser tan surrealista todo, no había fronteras, todo valía, los límites los pone tu imaginación. Además, fue curioso porque yo sin conocer al autor ni saber tan siquiera cómo era, una vez acabado e impreso, cuando los amigos de Campa lo vieron le dijeron: “Tío, eres tú!” También he de decir que es un libro que ilustré hace unos años, ahora estoy en un punto en donde hubiese transformado muchas cosas o interpretado otras de otra manera… Pero por aquel entonces me parecía divertido todo lo que iba haciendo”.

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