domingo, 5 de octubre de 2014

'Hay que salvaguardar la diversidad editorial'



La primavera de las librerías. Así es como más de uno ha descrito la explosión que en los últimos años ha vivido Barcelona con la apertura de nuevos espacios dedicados al libro mientras otros, tristemente, cierran sus puertas. Una transformación del mapa librero de la ciudad en la que entran en juego muchos factores: la Ley de Arrendamientos Urbanos, el proceso de turistización de la ciudad, la crisis, cambios en los hábitos lectores... Es por ello que este año el Premio Tendències a la Industria Cultural Emergente ha recaído en la asociación Llibreters de Gràcia, una iniciativa inédita que reúne a más de 30 libreros -36 según el mapa de «la vila dels llibres» que ellos mismos imprimen para promocionarse-, que hace de Gràcia un peculiar oasis literario. Lo que sigue es una conversación informal entre cinco libreros con vocación a prueba de bombas: Xavier Cortès de La Memòria, Cecilia Ricciarelli de Le Nuvole, Dolors Rodríguez de la infantil Luz de Lula, Pere Fernàndez de Pequod Llibres y Marian Martínez de Haiku.
Pere Fernàndez (Pequod).- La asociación nació cuando nos dimos cuenta de que la densidad de librerías en el barrio era más alta de lo habitual. En realidad lo que hemos hecho es imprimir un mapa y decirle al mundo: 'estamos aquí'.
Xavier Cortès (La Memòria).- En nuestro caso, colaborar suma más que resta. No nos vemos como competencia porque hay algo de militante en lo que hacemos. Gràcia se ha convertido en territorio comanche, es la última frontera. Barcelona se está turistizando a pasos agigantados. ¿Cómo puede competir una librería con un hostal o una tienda de ropa? Nunca será más rentable.
Gracias a Carmen Fernández por el enlace. :)


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