lunes, 2 de febrero de 2015

Álvaro Ortiz: “¡’Murderabilia’ es una historia de amor!”


Álvaro Ortiz (Zaragoza, 1983) ha dejado durante unos meses su ciudad natal y su querido barrio de Torrero para trabajar en la Real Academia de España en Roma, gracias a una beca del Ministerio de Exteriores. Allí prepara su próxima novela gráfica, una biografía del pintor Caravaggio, al que considera “un tipo con una vida tremenda que merece ser contada”. Mientras da forma a ese proyecto, continúa la trayectoria editorial de su última obra, ‘Murderabilia‘ (Astiberri), que durante este 2015 llegará al mercado francés de la mano de la editorial Rackham, al igual que ya hiciera la anterior, ‘Cenizas‘.
Durante el pasado mes de diciembre, Ortiz presentó ‘Murderabilia’ en un buen montón de ciudades españolas, y también ‘defendió’ Viñetas de vida‘, el tebeo colectivo de Intermon Oxfam en el firma una historieta junto aIsabel Cebrián. La última parada de la gira fue en casa, donde sacó un rato para ser entrevistado antes de visitar la exposición de ‘Los surcos del azar’ organizada por el Salón del Cómic de Zaragoza.
Ahora que Murderabilia ya lleva un tiempo en librerías… ¿Cómo has recibido las opiniones sobre el final del tebeo, quizás el punto que más controversia causa en los lectores?
Sabía que el final era complicado. Hay gente que me ha dicho que el tebeo mola, pero que el desenlace tiene muchos peros. Cuando lo hice, tenía pensado otro final distinto, más en la línea de lo que me han sugerido algunos lectores, pero…
¿Cuál era ese final alternativo?
Eso quedará para el misterio. Era una conclusión a la que consideraba que le faltaba algo, así que decidí usar la otra versión que tenía pensada. El final que ha salido publicado me parecía más divertido y chocante, pero era consciente de que podía ser más complicado y resultar raro, brusco o anticlimático, no lo sé… Bueno, aposté por esa solución y fui a por todas.
Tras ‘Cenizas’ fuiste víctima de una crisis creativa. ¿Cómo y cuándo te surge la idea de ‘Murderabilia, y qué te hizo creer que esta sí era la historia que querías contar?
Partía de varias ideas previas. Quería hacer un libro que fuera una enciclopedia, al estilo de las páginas de la historia de la cremación que inserté en ‘Cenizas’. Aquellas páginas al principio las metí para romper la historia, pero me gustó mucho cómo quedaron y pensé en hacer un cómic completo siguiendo ese concepto. Así que la primera idea que me vino fue dibujar un libro sobre la historia del asesinato, que al final no hice, pero quedó en parte. La otra idea era la historia del tipo que tiene los gatos y va a venderlos. Y había una tercera idea en la que estaba ya esbozado el final de la obra. A todo esto sumé la trama de un escritor que no sabe qué escribir, y que era en cierta manera una autoparodia sobre mi crisis creativa y mis ansias destructivas, que duró año y medio.
¡Año y medio! Nadie lo diría, no parece haber pasado tanto tiempo entre ‘Cenizas’ y ‘Murderabilia’…
Entre que se publicó ‘Cenizas’ y me puse con ‘Murderabilia’ pasó año y medio justo. Fue un momento crítico, porque además pensaba que, cuando saliera del atasco creativo, aún me costaría dos años acabar y ver publicado un nuevo tebeo. Por eso, cuando tuve clara la historia, me metí de lleno y traté de cerrarla pronto, porque me quemaba el culo y quería pasar a otra cosa.
¿De dónde viene esa fascinación por lo macabro? ¿Demasiadas noches con Íker Jiménez en el transistor?
No soy ningún experto ni fanático del tema, pero me hace gracia y me interesa el morbo y curiosidad que despiertan los psicópatas y asesinos en serie. Me servía como hilo conductor para contar algo divertido. No me interesaba hacer una novela negra sobre un asesino en serie, si no abordarlo desde el punto de vista de la fascinación y la cultura popular que genera. Que un señor que ha matado a 47 personas y las ha troceado tenga una legión de fans que lo adoran y le mandan cartas me parece que tiene un punto bastante grotesco.


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