Tertulia

—¿Ilustrar?

—Tiene que ver con las ideas.

—No debe confundirse con la palabra dibujo.

—Un dibujante no es necesariamente un ilustrador. Un ilustrador no siempre utiliza el dibujo en su trabajo.

—Puede usar la fotografía, el collage, la escultura, la tipografía.

—El ilustrador es un narrador. Lo importante es que cuenta cosas.

—No es una cuestión de habilidad manual.

—¿Fue Steinberg el que dijo que el ilustrador es un escritor que escribe con imágenes?

—¿Steinberg?

—Rumano. Estudió arquitectura en Milán. Cuando llegó a Nueva York no hablaba inglés. 
Dice que aprendió gracias a los carteles de publicidad y los letreros luminosos.

—Ah, la publicidad callejera es la mejor cartilla escolar.

—Steinberg hizo muchas portadas para el New Yorker. Algunas muy famosas.

—Yo no lo veo exactamente como un ilustrador: sus dibujos se exhiben en museos y galerías. Un ilustrador raramente expone su trabajo: sus originales tienen como finalidad la reproducción por medios mecánicos.

—Tal vez una cosa no quita la otra. Hay originales que son obras muy bellas. Si no hay más exposiciones es porque el papel tiene una vida muy corta y el mercado del arte y los coleccionistas prefieren inversiones más duraderas.

—Particularmente, prefiero un libro. En cualquier caso, el ilustrador parte de una idea literaria previa o un texto.

Ilustrar quiere decir iluminar, ofrecer luz sobre una cosa. La ilustración gráfica ayuda a la comprensión de un texto, favorece su lectura.

—Para mí, la ilustración funciona precisamente cuando sugiere distintas lecturas.

—De la misma manera que ocurre con un texto: no tiene por qué ser evidente. Es fundamental preservar cierto misterio.

—Que no quede todo dicho.

—El lector también debe participar.

—A mí me resulta penoso, en muchos libros infantiles, ver cómo el ilustrador no hace sino repetir lo que dice el texto, sin aportar su propia visión. El ilustrador es también autor, y muchas veces él mismo se olvida. Como autor tiene una responsabilidad con sus lectores.

—Es verdad. El escritor dice, por ejemplo: «A Luisa le regalaron un libro maravilloso y pasó con él una tarde divertidísima». Y la imagen que el ilustrador propone es una niña sentada en un sillón con un libro entre las manos.

—Sí, ver a cualquiera sentado en un sillón no tiene nada de maravilloso. Y menos sujetando un pesado libro. ¡Aunque se ría!

—El placer de la lectura difícilmente se puede representar con un libro. Un libro es como un ladrillo. Lo interesante no es el aspecto del libro, sino lo que ocurre en nuestra cabeza.

—A veces, sin embargo, la mirada de un personaje, su sonrisa, nos hacen preguntarnos qué es lo que estará mirando, qué es lo que piensa.

—Desde luego. A veces se puede contar mucho con pequeños gestos. Hay dibujantes que son grandes maestros utilizando mínimos recursos.

—Steinberg, por ejemplo. Y Sempé. Grandes dibujantes. Maestros de la línea.

—A la narración le va bien la concentración y la síntesis.

—La imagen debe ser portadora de información, pero los elementos visuales también hay que cuidarlos. No se puede separar una cosa de la otra.

—Recuerdo que alguien comparaba a un ilustrador con un director de cine. No me parece mala comparación.

—Sí, en ambos casos hay un guión previo o un pretexto literario, y él debe proponer las imágenes. Tiene que integrar elementos muy diversos tratando de conseguir la mayor coherencia. Cuando el director ata con oficio y talento todos los cabos, surge naturalmente un estilo y una marca propios.

—Muchos ilustradores, a mi parecer, se equivocan en esto. Piensan que el estilo consiste en hacer rayas muy finas o rayas muy gordas, o pintar con spray sobre una chapa de madera. Eso es una técnica, pero no es el estilo.

—Claro, un ilustrador puede utilizar técnicas muy variadas, según la ocasión.

Comentarios

Dmcreativo ha dicho que…
Una gran frase la de Steinberg, ¡me la apunto!