Fuendetodos muestra la obra de Antonio Fernández Molina

Hoy se inaugura una exposición con 26 grabados y 24 serigrafías del artista manchego, que permanecerá abierta hasta el 20 de marzo.

El universo onírico del artista manchego Antonio Fernández Molina (1927-2005), afincado durante sus últimas tres décadas en Zaragoza y muy conocido en la ciudad por su agitadora actividad cultural, desembarca en la localidad natal de Goya.

La sala Ignacio Zuloaga de Fuendetodos inaugura hoy una retrospectiva de este polifacético creador que bajo el título 'A. F. Molina. As de artista' reúne un total de 50 piezas de su obra gráfica. Se trata de 26 grabados y 24 serigrafías que realizó entre los años 1970 y 1990, y que permanecerán expuestos al público hasta el 20 de marzo. Los trabajos han sido seleccionados directamente por su hija, Ester Fernández Echeverría, y permiten contemplar la amplia trayectoria de su padre, desde sus primeros linograbados al comienzo de los años setenta hasta su más reciente y simbólica obra personal, con un claro predominio de aguafuertes y serigrafías.

«Es considerado como uno de los mejores representantes del movimiento conocido como Postismo, que se desarrolló en el ecuador del siglo XX, como culminación de las vanguardias y reunión de todas ellas, especialmente del surrealismo y del cubismo literario», escribe sobre él en el catálogo María Belén Bueno. «Esta desbordante imaginación, que demostró gracias a sus escritos, no está ausente en sus dibujos, ni en sus grabados, a través de los cuales desarrolla un estilo personal y bien reconocible que podría definirse como ingenuo pero directo y expresivo, con cierto toque naif pero no exento de contenido», añade.

Antonio Fernández Molina desarrolló una importante labor como grabador en la segunda mitad de los años setenta y los primeros años ochenta. La serigrafía también está muy presente en su trabajo y a ella dedicó composiciones abstractas y otras plenamente figurativas continuando con el estilo que le define.

Desde 1975 y hasta su muerte residió en Zaragoza y se conviertió en un gran dinamizador cultural, participando en la fundación de revistas literarias como 'Almunia', 'El pelo de la Rana' o 'Laberinto'.

Heraldo.es

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