Loewe y Gabriel Pacheco, aromas mediterráneos



Loewe rinde homenaje a las joyas marinas de la naturaleza con una colección única de perfumes: Tesoros del Mar. Gabriel Pacheco estrena la serie con la primera alhaja del cofre: Agua de Loewe Mediterráneo. Firma el diseño y la creación del estuche, que se inspira directamente en los lienzos del maestro Turner. Si el pintor del XVIII se valía del óleo para expresarse, el ilustrador del siglo XXI emplea como paleta los píxeles que impregna de texturas digitales.

El azul verdoso, característico de este mar de civilizaciones, recrea un entorno de calma pero también de fuerza y personalidad. El ilustrador mexicano, al igual que los creadores de la fragancia, ha asumido el reto de captar su sensación de libertad, de paz, de bienestar.

“Me gusta crear atmósferas, jugar con el color y la luz, bañar la mirada de toda ella. La idea fue justamente iluminar la inmensidad del mar, mostrarla sugerentemente, de ahí la cercanía con Turner. Su pintura es esa majestuosidad de la lontananza, es el color sumergido en un océano de luz. Así esta imagen, un mar inundado de luz turquesa que todo lo cubre y lo baña, la mansedumbre del velo agitado por la furia, el color azul y el verde enredándose como lo hace un arrecife con la ola, remolinos de agua que se vuelven espuma –explica-. La textura es un espejo de ese juego, tramas que se superponen cubriéndose una a otra, formando una atmosfera profunda, como si uno estuviera bajo el mar observando una tormenta. Decían que Turner se ataba al mástil de los barcos cuando cruzaban una, y así observaba toda su inmensidad, entonces todo se confundía, y el mar y el cielo se hacían uno solo. Esa fue la idea, soñar con un océano pintado por Turner”.

El Mediterráneo seduce porque transforma. Su carácter, sereno y firme, demuestra una pasión respetada y admirada a partes iguales. Cuenta una historia, miles de historias encerradas en este tesoro, que incita al silencio, a la paz, a la reflexión con notas cítricas frescas y jugosas capaces de interpretar las sensaciones que evoca el alcanzar la orilla en una tarde de primavera.

Fuente: Pencil ilustradores

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