lunes, 27 de enero de 2014

Internet: Una herramienta más para el cómic


Normalmente no somos conscientes de las posibilidades que los blogs o fan pages nos ofrecen para plasmar nuestras inquietudes artísticas y proyectos, pero lo cierto es que estos medios de comunicación nos permiten llegar al público de una forma directa con nuestras ilustraciones, tiras de humor gráfico, páginas de cómic…
Hoy día, existe una paradoja creador-editor, en la cual nos encontramos frente a un abismo que separa el mundo editorial de nuestro camino profesional. Como bien sabemos, apostar por jóvenes creadores es harto complicado dentro de una gran casa editorial. Pero pongámonos en la piel del editor, esa persona que tiene que invertir mucho dinero y confianza en nuestra historia. Es aquí donde entra en juego la odiosa “comercialidad”, entendiéndose el cómic como “una gran cultura de masas” (en teoría), y donde un sabio señor, un profesional en su trabajo, pero ante todo una persona que puede errar para bien o para mal, decide si nuestro proyecto es apto para ser comercializado y ser adquirido por un gran numero de lectores.
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Ilustración de Bea Tormo
Si ya estás dentro del mundo editorial, es más fácil que apuesten por ti; aunque si ya no funcionas, elegantemente te advertirán. Pero si eres un joven contador de historias, todo se complica. Es más difícil que apuesten por ti si no ven una chispa especial en tu trabajo, pues se preferirá que todo sea perfecto de cara a la venta y que ofrezcas algo que aún no ofrecen. Porque para apostar por ti, ya tienen a otros dibujantes o guionistas que les ofrecen lo que necesitan y saben de su efectividad comercial. No van a saltar al vacío sin paracaídas a no ser que les ofrezcas algo suculento que se adapte a la filosofía de la editorial, su estilo, trayectoria, o con algo que aún no tienen y necesitan. Nosotros no seremos menos, y tampoco saltaremos sin precaución. Tengamos buen ojo para acercarnos a esa editorial en donde se adapte mejor nuestra manera de dibujar o de transmitir historias. No vamos a presentar un proyecto violento con un dibujo duro a una editorial más juvenil, de dibujo de línea clara.
Pero no todo acaba aquí. También podemos ser originales y emprendedores, haciendo todo lo posible para poder llegar al público e incluso al editor de formas diferentes. Es así como surgen los webcomics, blogs, fan pages (como Facebook o Behance), fanzines o incluso la autoedición, donde podremos enseñar nuestros cómic o tiras sin preocuparnos de su contenido; sea más o menos comercial, polémico, reflexivo o lo que sea que más nos guste hacer. Esto no es algo descabellado, ni mucho menos. Todos recordamos la época underground del Cómix (con su terminación en “x” por su contenido dirigido para adultos), con grandes autores ahora reconocidos como Robert CrumbMaxNazarioPeter Bagge o Joyce Farme, entre otros. Contaban lo que querían, cómo y cuándo les apetecía, sin preocuparse de la repercusión que podía tener. Expresándose, desahogándose o incluso en forma de protesta. Pero al final su repercusión fue tal que acabaron publicando sus cómic en editoriales, y muchas de ellas aún siguen haciéndolo.

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