jueves, 1 de mayo de 2014

Entrevista al ilustrador Miguel Calatayud


Por Octavio Ferrero 
FormaDef. Configuración externa de algo. Estilo o modo de expresar las ideas. Principio activo que da a algo su entidad, ya sustancial, ya accidental.
¿Cuál cree que es ese principio activo si nos fijamos en su obra?, ¿lo busca, o surge a medida que comienza a trabajar?
En nuestro trabajo, generalmente imprevisible, es frecuente la aproximación a temas que pueden parecernos extraños, ajenos a lugares cómodos y reconocibles, a territorios por los que solemos transitar con toda naturalidad. El primer paso que puede conducir al hallazgo consiste precisamente en asumir el tema propuesto con ánimo de apropiación. Interiorizamos el asunto, lo hacemos nuestro antes de pasar a las ideas. Hablamos de creación gráfica y entendemos que esas ideas (es necesario manejar varias), tarde o temprano van a convertirse en apuntes sueltos y bocetos a propósito de ocurrencias más o menos definidas. Aquí ya hace su aparición el aspecto formal, aunque no resulte definitivo. Una idea estupenda puede estropearse por una interpretación deficiente, sin olvidar que también puede darse el caso contrario. Así que conviene no caer en el descuido y atender con la máxima eficacia posible a las dos cuestiones: las ideas y la forma de presentarlas.
Ya en materia de forma, los códigos del principio activo son semejantes a las reglas de un juego que, llevado a la práctica, se instala en la imaginación de cada cual; partiendo de tendencias personales, de observaciones. Nos va interesando esto y aquello. Descartamos lo prescindible hasta ir configurando una manera de entender (y ofrecer al espectador) la realidad: espacios, figuras y objetos que adquieren identidad y se relacionan entre sí en armonía. Lo cual termina por conducir a lo que entendemos por estilo propio. Aunque esto del estilo es materia complicada. En un itinerario creativo hay que evitar las metas y las limitaciones. La búsqueda debe ser constante, permanente, sin fin.



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