miércoles, 10 de septiembre de 2014

El Salón del Cómic de Asturias pone fin a 42 años de viñetas


Dificultades económicas, insuficiente apoyo institucional, la crisis económica, falta de patrocinios privados y un sentimiento de orfandad e incomprensión acaban –al menos, de momento- con el más veterano festival europeo del cómic. El Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias no celebrará en octubre, como estaba previsto, su 38ª edición. La desaparición de este acontecimiento se hará pública mañana. Su director desde 1985, el estudioso, divulgador y coleccionista del género Faustino Rodríguez Arbesú (Gijón, 1939), pone fin al Salón, a sus prestigios premios internacionales Haxtur, que datan de 1985, y la revista especializada El Wendigo, que se remonta a 1974.
No será la primera vez que el Salón del Comic de Asturias desaparezca, pero sí puede ser la última. Aunque con 37 ediciones a sus espaldas, el certamen asturiano nació en realidad hace 42 años, en 1972, cuando en Europa sólo existía el festival de Lucca, en Italia. Un año más tarde que el asturiano llegó el de Angoulême, en Francia. Mañana Rodríguez Arbesú, ingeniero técnico, jubilado de la siderurgia y de la Universidad, y con una pasión por el cómic que se remonta a los años de la infancia, cuando su padre le enviaba desde Cuba los tebeos estadounidenses que reproducía en la isla el Diario de la Marina, de La Habana, explicará las razones concretas de la desaparición. En su entorno dejan un resquicio a la esperanza ("¿Irreversible? Eso nunca se sabe"), aunque muy angosto: "Va a ser difícil que pueda volver a hacerse".
El Salón Internacional del Comic del Principado de Asturias, que se celebró siempre en Gijón salvo cinco ediciones (1985-1989) que tuvieron lugar en Oviedo, apenas contaba en los últimos tiempos con un presupuesto de 20.000 euros. Y el último ejercicio dejó un déficit significativo por algunos impagos de los patrocinadores.
En la organización aseguran que la crisis económica del certamen no empezó en 2008, con la recesión, sino mucho antes. Desde 1990 menguaron las ayudas, tanto de aportaciones públicas como de patrocinios privados. Hasta entonces aportaban recursos dos Consejerías del Gobierno asturiano, el Ayuntamiento de Gijón, la Universidad de Oviedo, Cajastur y el Ministerio de Cultura. Últimamente sólo llegaba dinero de la Consejería de Cultura y del consistorio gijonés.

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