lunes, 16 de marzo de 2015

"Breve manual para historietistas" de Moebius

1. Al dibujar hay que limpiarse de sentimientos profundos: odio, felicidad, ambición, ...
2. Es muy importante lograr educar la mano, conseguir que obedezca para llevar a cabo las ideas que uno tiene en la cabeza. Pero hay que tener cuidado con la perfección. Demasiada perfección y demasiada velocidad, igual que sus contrarios, son peligrosas. Cuando hay demasiada soltura, "dibujos instantáneos", además de que hay errores, no hay voluntad espiritual, sino sólo del cuerpo.
3. La perspectiva es sumamente importante, es una ley de manipulación "en el buen sentido" para hipnotizar al lector. Es bueno trabajar con espacios reales, más que con fotografías, para ejercitar nuestra lectura de la perspectiva.
4. Otra cosa que hay que aprender con cariño, es el estudio del cuerpo humano, las posiciones, los tipos, las expresiones, la arquitectura de los cuerpos, las diferencias entre las personas. El dibujo es muy diferente cuando se trata de un hombre o de una mujer; porque en el hombre se pueden cambiar un poco las líneas, hay una imprecisión que se soporta; pero con la mujer la precisión debe ser perfecta, porque sino se vuelve fea, y se enfada, ¡y entonces ya nadie compra nuestro cómic! Para que el lector crea en la historia, los personajes deben tener vida y personalidad propias, gestos que vienen del carácter, de las enfermedades; el cuerpo se transforma con la vida, y hay un mensaje en la estructura, en la distribución de la grasa, de cada músculo, en cada arruga de la cara y del cuerpo. Es un estudio para toda la vida.
5. Cuando se hace una historia se puede empezar sin saberlo todo, pero haciendo anotaciones sobre el mundo particular de esa historia. Así el lector se reconoce y se interesa. Cuando un personaje muere en una historieta, y ese personaje no tiene su historia dibujada en su cara, en su cuerpo, en su vestido, no le importa al lector, no hay emoción. Y entonces los editores dicen: "Tu historieta no vale nada, sólo hay un muerto, y yo necesito veinte o treinta muertos para que funcione." Pero eso no es cierto: si el muerto, o herido, o enfermo, o el que está en problemas tiene una personalidad real que viene del estudio, de la capacidad de observación del artista, la emoción surge. En este estudio se desarrolla también una atención por el otro, una compasión y un amor por la humanidad. Es muy importante para el desarrollo de un artista; si quiere ser un espejo, debe contener dentro de su conciencia el mundo entero, es un espejo que lo mira todo.

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