viernes, 23 de octubre de 2015

El desafío de llevar libros ilustrados al formato digital ocupa al mundo editorial


El paso del papel a los soportes digitales enfrenta a editores y creativos a un rosario de desafíos. No se trata simplemente de cargar letras de molde en un camioncito para que viajen con destino a una pantalla. El movimiento requiere explorar el nuevo ámbito, ahondar en formatos y dispositivos, atender las divergencias en los hábitos de lectura y reconocer que los géneros más aplaudidos podrían no ser idénticos en uno y otro espacio. Los retos se maximizan en las obras ilustradas: ¿es igual dibujar en una hoja opaca e inmóvil que hacerlo para una pantalla brillante y tanto más inquieta que el papel?

Este mes, la octava edición de la Conferencia Editorial de Buenos Aires puso a diversos actores del sector a examinar asuntos como la distribución, la exportación y las traducciones. Además, a sabiendas de que en la Argentina los e-books representan apenas el 1% de las ventas, también se analizaron los alcances del brazo electrónico editorial. Juan Pablo Luppi, de Tinta Fresca, opinó que los editores deberían aprender a "pensar en HTML". Esta referencia al lenguaje matriz de las páginas web (códigos que permiten crear y editar sitios de Internet) enfatiza un tránsito que, tarde o temprano, emprenderán las editoriales argentinas y que tiene como abanderadas a las especialistas en obras ilustradas.

Raquel Franco, directora de Pequeño Editor, sello que desde 2013 comparte material audiovisual como apéndice de su catálogo, reconoce el carácter revelador de la opinión de Luppi y señala que el HTML "está dándole al editor la herramienta fundamental para convertir su libro en contenido". Y añade que es "natural que el editor tenga que aprender nuevas herramientas". Al respecto, Juliana Orihuela, editora en Libresque, advierte que "todavía no se están creando libros pensando en todas las opciones que nos ofrecen los dispositivos". Aunque, por fortuna, el llamado de Orihuela no se aplica a todos los casos: la propia Libresque y Pequeño Editor ya dieron el paso.

Dibujar para las pantallas
¿Cuáles son, entonces, los desafíos y encantos que prometen las pantallas a las letras en general y en particular a la literatura ilustrada? "Los editores y diseñadores encuentran desafíos antes de empezar; como el desconocimiento del medio electrónico. El trabajo artesanal del editor de papel es otro si lo que se edita es digital", advierte Celia Turrión, de la española Edelvives. "Quien decide hacer una obra en digital debe comprender las posibilidades que le ofrece para su arte y conocer los recursos con los que puede contar", agrega.


Gracias a Revista Babar por el enlace. :)


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