lunes, 22 de octubre de 2018

La lectura como mejor medicina


Cuando los usuarios y familiares del hospital García Orcoyen de Estella-Lizarra pasan por su recepción se encuentran con un mostrador repleto de cuentos y novelas y un cartel: Te invito a un largo viaje. Toma un libro. Y vuela con la imaginación. La reacción suele ser de sorpresa al descubrir que pueden llevarse a casa el que más les guste sin tener que devolverlo. Lo explica Ana Vergara, recepcionista del centro e impulsora de este punto de lectura desde hace dos años y medio. "Es una forma de evadirse durante su estancia en el hospital;a la gente le encanta", asegura.
La pasión por la lectura es lo que ha llevado a esta vecina de 53 años del concejo de Bearin (de unos 180 habitantes) a querer transmitirla a otros, no solo en su lugar de trabajo sino también en su tiempo libre. Todo empezó hace alrededor de tres años, cuando llegó a un acuerdo con Bearin para crear una biblioteca pública en la antigua escuela de la localidad, donde actualmente dispone de más de 3.000 publicaciones que consigue a través de donaciones de particulares y sobre todo de bibliotecas como la de Viana o Estella. Su afición le viene desde que tiene uso de razón. "Recuerdo cuando guardaba la paga de mis padres para comprar libros". Asegura que leer "abre la mente.
Pienso en un libro como una herramienta para ir donde yo quiera, el tiempo que yo quiera y con un protagonista que puedo adaptar a mi punto de vista". Cocinera de profesión, lo primero que hizo Vergara cuando la reubicaron, por motivos de salud, de los fogones del García Orcoyen a la recepción, fue regalar los libros que le llegan duplicados a la pequeña biblioteca. "Me ha tocado estar ingresada mucho tiempo en el hospital y es duro;al final, la gente no está ahí porque quiere y hacerla sonreír es muy importante", asegura, añadiendo que en el contacto con la gente ha encontrado "el mejor trabajo de mi vida". Los libros no solo son para pacientes. Vergara aconseja lectura también al personal del centro y afirma que suele acertar los gustos de cada persona. "A las doctoras, por ejemplo, que trabajan tantas horas, les suelo dar historias breves y divertidas, para pasar el rato", señala. En Bearin, la biblioteca solo está abierta cuando Vergara encuentra tiempo libre.

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