martes, 19 de febrero de 2019

Una noche en la librería


Books, Bed & Breakfast es la novedosa iniciativa de la librería milanesa Mondadori - Occasioni d'inchiostro​

Dos veces al mes, en la librería Mondadori - Occasioni d'inchiostro del Villagio La Barona, en la periferia de Milán, los sacos de dormir buscan su espacio entre los estantes. 15 niños, en pijama, escuchan a Alessandra, que lee en voz alta.Cuando termina la lectura, las luces se apagan y los pequeños se disponen a dormir, en la librería. Durante una noche, sus libreros se transforman en niñeras que acogen a los pequeños, los acuestan, les leen un cuento y les preparan el desayuno.
Las madres y padres del distrito suroccidental de Milán les confían a sus hijos un viernes por la noche y van a recogerlos el sábado por la mañana, después del desayuno. La iniciativa se llama B&B&B (Books, Bed and Breakfast), explica uno de los propietarios, Valerio Macchia al Corriere della Sera. La iniciativa recibe a un máximo de 15 niños por cita, y tiene un coste de 20 euros. Las peticiones exceden con mucho el número de plazas y esta iniciativa que nació como algo experimental ya ha duplicado su oferta. "La idea nació en Halloween 2017 - continúa Macchia -, cuando mi compañera, Alessandra Pinelli, organizó una velada en la librería". 
En septiembre de 2018 abrieron una cafetería en la librería y se dispusieron a repetir el experimento, que comenzó en noviembre. El esquema es simple. Los niños, de entre 6 y 10 años, llegan a Occasioni d'inchiostro hacia las 20.30 horas. Deambulan por las estanterías llenas de libros, se familiarizan con el entorno. Eligen el menú para el desayuno del día siguiente, luego colocan colchonetas y sacos de dormir. A las 22.00 horas es la hora de la lectura animada, Alessandra decide el título según la edad de los participantes. La actividad dura tres cuartos de hora, luego se apaga la luz y se intenta dormir, "aunque siempre hay algún niño rebuscando en las estanterías y permanece despierto hasta las 2. Pasamos la noche en blanco, pero nos gusta por la reacción de los niños", explica Macchia. Cuando los pequeños se levantan, comen algo en la cafetería y rellenan el cuestionario de evaluación. 

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